viernes, 22 de abril de 2011
Una pulsera, una canción y una sonrisa.
3 pequeñas cosas. No son nada pero lo son todo.
La pulsera son 7 hilos trenzados y la sonrisa secreta sólo la ves tú, pero espero que sea la misma que la del primer día.
Tus dedos acarician los trastes y de repente suenan las primeras notas de Black bird. Entonces no puedo evitar que se me caigan las lágrimas. Primero, porque es una canción muy bonita y segundo, por la imagen que me trae a la mente.
Recuerdo allá por febrero cuando te dije que me tenías que tocar algo con la guitarra y tú respondiste que tenías la canción perfecta. No te equivocabas. Una tarde cogiste a Panchita y en ese momento pensé que me gustaría que lo nuestro saliera bien. Se me saltan las lágrimas porque así ha sido.
Liverpool Band – Black Bird
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