lunes, 9 de mayo de 2011

pio pio que yo no he sido


Samu tenía un pájaro que se volvió viejo y se pasaba el día ahí, sentado. Así pues, su padre decidió dejarlo en libertad y le dio un impulso desde la ventana. El pobre pájaro, con sus alas atrofiadas, calló desde un tercer piso.





Me encantan las historias del Samu :)


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