Vagaba sola en las noches frías de invierno. Su sombra era la única que la acompañaba y el ruido de sus pasos al caminar la única conversación que solía mantener. Esperando un amor que no llegaba se encerró en sí misma y los días pasaban mediocres y rutinarios.
Un caballero le ofreció una llave un día y la utilizó sin sospechar que detrás de la puerta que abría se escondía la felicidad y la pasión. Su vida dio un vuelco. Se sentía tan llena como la luna a la mitad de su ciclo. Se sentía deseada y con ganas de gritar al mundo todos los sentimientos que habían aflorado en su interior.
Él lo sabía, era capaz de leerlo en esa sonrisa tan peculiar que ella mostraba cuando se olvidaba de todo lo demás, cuando sólo estaban él y ella en el mundo y nada más.

Me gusta :D Se te ve inspirada jajaja
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