domingo, 6 de enero de 2013

Solitarios encontrados


¡Marramamiau!
Su grito de guerra resonó por toda la solitaria calle, pero ella, que caminaba meneando la colita graciosamente, ni se inmutó.
¡¡Marramamiau!!
Gritó de nuevo otra vez más fuerte, pero tampoco surtió efecto.
El minino estaba atónito, ¿será que no oye de lejos y necesita un sonotone para salir a la calle y cazar ratones? Corrió tras ella y con un salto, se colocó delante de la gata, haciéndola parar en seco con un susto.
-¿Por qué no giras la cara para verme? Te estaba cortejando.
-Te he oido, pero me giraré para verte cuando me plazca. Si te lo esperas pierde la gracia.



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